Javier M. Huberman

Volver a jugar, otra manera de tratar el estres

Taller dictado en el Congreso Sudamericano de Salud
La Plata, Buenos Aires, Argentina
Setiembre de 2000

 

Según la tradición judía, la creación no terminó con el hombre, sino que comenzó con él. Cuando creó al hombre, Dios le dio un secreto, y ese secreto no era como empezar sino como empezar otra vez.
Elie Wiesel ( Mensajeros de Dios )


Los sentimientos:

En el mundo occidental vivimos una cultura que desvaloriza las emociones a favor de la razón y la racionalidad. Las emociones como la racionalidad son rasgos básicos de la existencia humana.

Las emociones son estructuras dinámicas que especifican en cada momento la vivencia y que constituyen el fundamento operacional para todo lo que hacemos, la conducta, nuestros pensamientos y discursos racionales .

La ceguera ante las emociones, en nuestra cultura, nos impide ver como las emociones, la fisiología y la anatomía se entrelazan como un aspecto normal y espontaneo en nuestra historia de vida individual desde nuestra concepción hasta la muerte.

Los seres humanos somos incapaces de ver, debido a la negación de las emociones, “…que el amor, como la emoción que especifica el dominio de las conductas que constituyen al otro como un legítimo otro en coexistencia con uno, es la emoción que funda el dominio social como conductual en el que los animales en convivencia cercana viven en mutua aceptación.

Si dejamos de desvalorizar las emociones podremos ver que el amor hizo de nosotros la clase de “animales” que somos al constituir en nuestros ancestros el dominio de acciones en que surgió el lenguaje y al vez en el que lo adquiere todo niño o niña que vive su ontogenia como un niño humano sano…” (Maturana,H y Verden Zoller,G. 1993 ).

El amor nos hizo humanos, nos hizo seres fisiológicamente dependientes de él, y sensibles a que la perdida altere nuestro bienestar somático y psíquico. Como consecuencia de esto la mayor parte de nuestras enfermedades surgen como resultado de diferentes interferencias con nuestra biología en el dominio del amor en distintos momentos de nuestras vidas.

El amor es la emoción que constituye el dominio de las acciones en que el otro es aceptado en el presente sin expectativas acerca de las consecuencias de la convivencia, aún aunque sea legítimo esperar alguna consecuencia de ella.

El juego:

La conciencia humana individual, el yo mismo, surge en el niño con el desarrollo de su conciencia corporal, al aprender su cuerpo y aceptarlo como su dominio de posibilidades, al aprender a vivir consigo mismo y con otros a través del lenguaje.

El niño aprende su conciencia de sí y su conciencia social a través de la conciencia de su corporalidad. Esto ocurre cuando crece en una dinámica de juego con la madre y el padre en la cual sus cuerpos se encuentran en una aceptación mutua, al escucharse, al verse, al tocarse en tiempo presente en una relación de confianza.

Se juega cuando se atiende a lo que se hace, en el momento en que se hace. El juego no tiene un fin, mas que jugar, no pretende obtener nada.

Nuestra sociedad nos dice a cada rato debemos prepararnos para el futuro, ser mas competitivos, tener mas éxito, esto significa que debemos poner la atención fuera del aquí y ahora. Al actuar de ésta manera creamos una fuente constante de dificultades, un estrés, un estado permanente de conflicto en la relación con los otros y con nosotros mismos, debido a que los seres humanos estamos donde está nuestra atención y no donde están nuestros cuerpos. Jugar es atender el presente.

Los adultos generalmente no jugamos por que requiere que volvamos a ser inocentes, como cuando éramos niños, donde un palo de escoba es un caballo.

Cualquier actividad que es disfrutada en su realización, que es hecha con su atención en lo que ocurre sin que tenga un propósito ulterior es juego.

El desafío del juego:

  • El juego nace del deseo del jugador, no puede ser ordenado por otros.
  • En el juego el desafío parte de la posición subjetiva del jugador, de su relación emocional con el objeto externo.
  • El juego ocurre en el momento, en el presente.
  • El juego se agota si no hay creatividad.
  • El jugador rechaza todo dato de la realidad externa que no pertenezca al círculo del juego.
  • El juego es un intento de equilibrio entre el placer y la realidad
  • El juego es improductivo, no es útil no produce bienes ni servicios.
  • Produce placer

Obstáculos para jugar:

  • Desprecio por el juego porque no produce nada.
  • Creer que el juego es cosa de niños.
  • Pensar el juego como opuesto a orden y control.
  • Ver al juego como locura.
  • Incluir al cuerpo pensado solo como fuente sexual o de lo prohibido.


Bibliografía:

Bustos, D.: El psicodrama.( 1974).Editorial Plus Ultra. Argentina.
Cañeque,H.: Juego y vida. (1991). El Ateneo. Argentina.
Maturana,H.R.;Verden-Zöller,G.: Amor y Juego. (1993) Instituto de terapia cognitiva. Chile.
Pavlovsky,E.; Kesselman,H.: Espacios y creatividad.( 1980).Ediciones Búsqueda. Argentina.
Rowshan,A.: El estrés. (1999). Editorial Paidos. España.
Loew,V.; Figueira,G.: Juegos en dinámica de grupo.( 1988). Editorial Club de Estudio. Argentina.


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